Después de terminar la primera parte de los diarios de Morla, le debía continuarlos, para conocer de primera mano cómo reaccionó como secretario de negocios en la embajada de Chile ante la guerra civil española. Si es verdad que ayudó a tantos, si es cierto que nunca perdió la esperanza de que Lorca estuviera vivo. Igual que la primera parte, como testimonio es más que recomendable, aunque vuelven a ser muchas páginas en las que muchos días son muy parecidos.