domingo, 17 de septiembre de 2017

Mientras escribo, de Stephen King

No soy lectora de Stephen King: no me gustan las historias de terror y aunque sí he leído algún libro (El Resplandor, Las dos después de medianoche) no me puedo comparar con esos fans del autor estadounidense que se han leído cada novela (y tiene muchísimas). Por eso me acerqué con pocas ganas a Mientras escribo, a pesar de que me lo hubieran recomendado con insistencia: ¿de verdad me interesaba saber cómo entiende King el oficio de escribir, si apenas he leído nada suyo?

sábado, 9 de septiembre de 2017

Un grano de trigo, de Ngugi wa Thiong'o


Si hay un autor por el que se apuesta días antes de la entrega del Nobel de Literatura, ése es Ngugi wa Thiong'o: escritor kenyata cuya obra más conocida es Un grano de trigo. Decidí leerlo para seguir conociendo autores con posibilidades de ganar el galardón, y me acerqué a él con Un grano de trigo, que es uno de los últimos libros que escribió en inglés. Después decidió ser coherente con la defensa de la cultura gikuyu frente al poscolonialismo británico y escribir en su idioma materno (que después él mismo traduce al inglés). Esta obra fue elegida como una de las 12 obras africanas más importantes del siglo XX.

martes, 29 de agosto de 2017

Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano


Las venas abiertas de América Latina es uno de esos típicos libros que muchos citan pero no tantos han leído. Y es que este ensayo sobre el expolio sufrido por América Latina por el imperialismo ocupa casi 500 páginas, que son casi una enumeración de casos en los que no se ha jugado limpio con esta región. Desde luego creo que es un imprescindible: aunque haya que leerlo con distancia y no confundir sus tesis con la realidad económica e histórica, es todo un hito en la formación y el desarrollo del pensamiento antiimperialista, tanto, que Chávez se lo regaló a Obama en el 2009 antes de la V Cumbre de las Américas convirtiéndolo anos después de su publicación en bestseller.

viernes, 18 de agosto de 2017

Peer Gynt, de Henrik Ibsen


Hace mucho que quería leer (o ver) teatro de Henrik Ibsen. Algunas de sus obras más conocidas las había visto, como Enemigo del pueblo, pero me apetecía volver a leerlo con una obra de teatro diferente. Elegí Peer Gynt, una de sus primeras piezas, que escribió para ser leída y no representada. Me ha gustado mucho, sobre todo la primera parte, ambientada en el bosque e inspirada por el folklore noruego. Pero no es el Ibsen más típico: si queréis un drama social, en Peer Gynt no lo vais a encontrar.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Todo está iluminado, de Jonathan Safran Foer

Todo está iluminado fue el primer libro de Jonathan Safran Foer, un joven autor estadounidense del que ya he hablado para bien y que se estrenó con un enorme éxito de ventas. Tan fuerte, tan cerca me gustó tanto que leer éste era obligado... y quizás por las expectativas no lo he disfrutado tantísimo como esperaba. Pero sí es un libro, y sobre todo un autor, al que merece la pena acercarse.

jueves, 27 de julio de 2017

El halcón maltés, de Dashiell Hammett

Con El halcón maltés me prometieron entretenimiento, y una clásica novela negra. La verdad es que a ratos tuve la impresión de haber visto ya algo parecido, pues este libro es como un guión cinematográfico. Eso hace muy muy fácil imaginar a Humphrey Bogart con un cigarro y llamando a su secretaria preciosa. Si os apetece pasar un buen rato éste es vuestro libro.

jueves, 13 de julio de 2017

Cartas desde mi molino, de Alphonse Daudet

 Hace unos meses decidí hacer la maleta e irme a París durante dos semanas: para aprender algo de francés y, por qué no, creerme bohemia. En el curso de francés que hice durante el que recordé los tiempos del colegio me hablaron de las Cartas desde mi molino: una recopilación de cuentos de la Provenza que eran, en teoría, fáciles de leer. Ni corta ni perezosa, no sé si para leer o como souvenir, lo compré en la librería de la esquina. Creo que la profesora tenía razón: es fácil, porque con mi nivel he conseguido entender bastante sin abusar del diccionario. Pero para leerlo sin peligro de perderos la mitad, yo creo que necesitáis un B1, nivel que yo no tengo ni de lejos.