lunes, 16 de julio de 2018

La hija del sepulturero, de Joyce Carol Oates


La autora de La hija del sepulturero apareció entre listas sobre candidatas (y no candidatos) al Nobel de Literatura, que no sabemos si (o cuándo) volverá a entregarse. Lo elegí entre sus numerosas obras por tener tintes autobiográficos y por ser uno de los más alabados por la crítica. El estilo de Oates me ha encantado, pero a Rebecca, la protagonista de la novela, no me la he terminado de creer. No sé si Oates ensambló fragmentos de historias independientes, o si desea romper estereotipos con una mujer así, pero me ha costado mucho empatizar con ella.

domingo, 8 de julio de 2018

Harry Potter y la piedra filosofal, de J. K. Rowling

Todavía recuerdo aquel trabajo de verano, en la sección de libros, y la expectación que provocó la publicación del último tomo de la saga de Harry Potter. Yo no lo conocía, no lo había leído, y me costaba entender el nerviosismo de los clientes y los companeros, al comentar el posible final de la trama. Tanto tiempo ha pasado, y tantas personas me han dicho que está bien, que decidí leerlo, con la excusa, claro, de hacerlo en inglés y así aprender algo. No sé si la terminaré, pero el segundo tomo sí voy a leerlo.

martes, 12 de junio de 2018

La calle Great Jones, de Don DeLillo

A DeLillo y su La calle Great Jones llegué entre artículos sobre los premios Nobel: aunque no es de los favoritos, su nombre se ha mencionado alguna vez como posible ganador, así que me decidí a leerle y conocer algo más de literatura contemporánea estadounidense. He de adelantar que no me ha gustado mucho: DeLillo es un escritor posmodernista y en esta novela sobre una estrella del Rock and Roll, demasiadas veces me pregunto qué es lo que nos quiere contar.

lunes, 4 de junio de 2018

Bartleby, el escribiente, de Herman Melville

Aunque conocía la existencia de esta novelita de Melville, nunca la había buscado activamente. Pero en mis últimas vacaciones me llamó desde el estante de una librería muy especial, convirtiéndose en el mejor souvenir que pude haber comprado. Tengo la sensación de que Melville está de moda: por Moby Dick, pero también gracias a Bartleby. Y entiendo el por qué.

martes, 29 de mayo de 2018

Hijo de ladrón, de Manuel Rojas


Hijo de ladrón fue el regalo de un amigo, y ha resultado ser un gran descubrimiento. Es considerada la mejor novela chilena del s. XX, y yo no la conocía. Comparada con El túnel o el gran Pedro Páramo, la empecé con ganas, pero su lectura (durante un periodo algo convulso) se ha visto interrumpida demasiadas veces. Aún así es una obra muy recomendable, y espero continuar en un futuro la lectura de la saga de Aniceto Hevia, que consta de tres tomos más.

jueves, 12 de abril de 2018

La tesis de Nancy, de Ramón J. Sender


Tenía muchísimas ganas de leer La tesis de Nancy porque fue, probablemente, la primera obra que conocí de su autor, y porque después de haber leído sus Mr. Witt en el cantón y Réquiem por un campesino espanol, me apetecía profundizar en su registro cómico. He de decir que me ha decepcionado: las otras novelas que leí tienen una mayor carga dramática y giros en la novela que nos hacen ver que no todo es lo que parece, y con Nancy pensaba que también ocurriría algo así. Pero no: La tesis de Nancy es una novela cómica, que busca hacer reír a partir de los equívocos que vive una estudiante estadounidense que se va a vivir a Sevilla para escribir su tesis. Ni más ni menos.

jueves, 29 de marzo de 2018

Biografía del hambre, de Amélie Nothomb

Quería empezar con Amélie Nothomb desde hace meses, después de haber oído encendidísimos elogios de lectores prácticamente enamorados de la forma de narrar de esta escritora belga de 51 años. Autora de un buen puñado de libros, he escogido su Biografía del hambre, una de sus novelas autobiográficas. Una vez terminada, aún no sé si me ha deslumbrado, si me ha desencantado, si devoraré sus otras novelas, si la dejaré pasar... Todavía resuenan en mi cabeza algunas de sus frases y eso ya es mucho... ¿pero hay razones para adorar -tanto- a Nothomb?