Después de mucho tiempo tentándome, he comenzado con una de las sagas estrella de este año: Dos amigas, en Lumen. Decían de ellos por ahí que eran libros para disfrutar leyendo, para paladearlos, para que se te quedaran dentro. Después de terminarme el primero, puedo decir que los elogios están (bastante) justificados: es un libro perfecto para pasar las tardes del verano, gracias a la naturalidad, nada fácil de conseguir, con que Ferrante retrata a sus dos personajes.