jueves, 13 de julio de 2017

Cartas desde mi molino, de Alphonse Daudet

 Hace unos meses decidí hacer la maleta e irme a París durante dos semanas: para aprender algo de francés y, por qué no, creerme bohemia. En el curso de francés que hice durante el que recordé los tiempos del colegio me hablaron de las Cartas desde mi molino: una recopilación de cuentos de la Provenza que eran, en teoría, fáciles de leer. Ni corta ni perezosa, no sé si para leer o como souvenir, lo compré en la librería de la esquina. Creo que la profesora tenía razón: es fácil, porque con mi nivel he conseguido entender bastante sin abusar del diccionario. Pero para leerlo sin peligro de perderos la mitad, yo creo que necesitáis un B1, nivel que yo no tengo ni de lejos. 

jueves, 6 de julio de 2017

El mal de Portnoy, de Philip Roth


Cuando hace unos meses anunciaron que Bob Dylan había sido premiado con el Nobel de Literatura no pude evitar sorprenderme y, antes de emitir un juicio, preguntarme qué otras opciones había. De los autores más nombrados como candidatos sólo había leído a Murakami, que no me gusta, así que me faltaban argumentos (como a tantos otros, hayan apoyado o no la decisión), para hablar del tema. Decidí leer más posibles Nobeles, y empiezo con Philip Roth: como Dylan es estadounidense, escribe en inglés y es judío, y algunos dijeron que dárselo a Dylan era más cómodo que premiar a Roth. Aquí os hablo de El mal de Portnoy, la obra que le hizo famoso: un monólogo de Portnoy con su psicoanalista muy explícito donde Roth habla de los judíos estadounidenses.