El palacio de invierno en
su versión alemana fue un regalo muy puntual: una novela sobre San
Petersburgo y Catalina la Grande días antes de mi visita a la
ciudad. No fue mi lectura de vacaciones, ya que a Rusia me llevé
otras novelas, pero leerla meses después del viaje me ha hecho
recordar los rincones de la ciudad que más me gustaron. Muchas veces
la Historia es una gran novela, y aprender sobre Catalina la Grande,
la zarina „alemana“ que, dicen, fue una de las causas de la
emigración de alemanes a Rusia cuyos descendientes aún lo
recuerdan, era una de mis asignaturas pendientes. Es un bestseller,
una novela histórica, y como tal muchos detalles reales están
mezclados con algunas conjeturas, y contados por personajes ficticios
cuya existencia es más que oportunista para poder contar la subida
de Catalina al trono de forma interesante. Pero conseguirá
engancharos.