Como parte de la
preparación para las vacaciones, he vuelto a leer a uno de los
grandes rusos, Chéjov, esta vez en forma de cuentos. Si, como yo, os
interesáis por el género no sólo como lectores sino como
escritores aficionados, Chéjov es un imprescindible cuya influencia
llega hasta nuestros días. Con una producción monumental, consiguió
no repetirse, y gracias a esta antología yo ahora también tengo
„mis“ cuentos preferidos de Chéjov.
Un blog de ratas de biblioteca para ratas de biblioteca, con críticas literarias que nunca te desvelarán el final de los libros.
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martes, 30 de mayo de 2017
domingo, 16 de agosto de 2015
El jardín de los cerezos, de Antón Chéjov
El teatro no hay que
leerlo, sino verlo representado. Y eso hice yo con Chéjov y su
Jardín de los cerezos: verlo en el National Theater. El problema es
que la versión tenía ciertos toques modernos que no terminé de
entender (había militares con metralletas en el reparto) así que,
por recomendación de una de las amigas con las que fui a verlo,
decidí leerlo. Y aunque cierto atrezzo era inventado y, para mí,
sobraba, muchas de las situaciones eran tal y como Chéjov las
quería... porque los últimos nobles de Rusia rozaban el ridículo
ignorando la realidad de su nueva pobreza.
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