Este libro me lo recomendó mi padre. En mi afán por leer
sobre el período de entreguerras en Europa, tropecé con Zweig y decidí
ponerlo en mi lista de lecturas pendientes. Es uno de esos libros que algunos
dicen que “hay que leer” y, además, mi padre me animó cuando me dijo que a
veces uno no sabía si hablaba de lo que pasó hace décadas o del año pasado, como
cuando habla de la prosperidad previa a la Primera Guerra Mundial, de la
locura de la inflación o de la desinhibición y el culto a la juventud en los años 20. Así que lo empecé hace un par de semanas, con ánimo de hacer como Zweig y leer en el presente los signos que vaticinan un posible cambio en la
política mundial.