Las personas del verbo fue un regalo de cumpleaños, de lectura un poco tardía. A Gil de Biedma no lo tenía en mi lista de pendientes, y quizá por eso me ha sorprendido tanto su antología. Me ha encantado: es muy auténtica, sin exagerar en lo emocional, como él mismo diría. Paralelamente he leído sobre su vida, y he descubierto que escribió poco y que compaginó su actividad literaria con su trabajo como directivo de una gran empresa.
Y me he dicho: aún estoy a tiempo.