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domingo, 28 de septiembre de 2014

Todo lo que era sólido, de Antonio Muñoz Molina

Es curioso leer Todo lo que era sólido un par de años después de que Antonio Muñoz Molina lo escribiera a toda velocidad mientras veía desmoronarse España a su alrededor. El escritor llenó páginas de agitadas reflexiones cuando su país ocupaba las portadas de toda la prensa extranjera y se hablaba día sí, día también, de salir del euro y de hecatombe económica. Se respira en sus reflexiones una mezcla de miedo y de asombro. Y se aprecia la urgencia por escribir un libro que analizara mínimamente los cambios que se estaban viviendo y, también, la propia necesidad del escritor de explicarse cómo se había llegado hasta aquí. Ahora que en apariencia las cosas parecen haberse calmado algo, leer Todo lo que era sólido sirve para confirmar que nadie ha movido un dedo desde esos días en que parecíamos al borde del naufragio. Y para comprobar que los problemas siguen siendo los de siempre, desde hace muchos años.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

La noche de los tiempos, de Antonio Muñoz Molina


En una de mis visitas a Madrid volvía a Alemania con la maleta medio vacía, así que aproveché para llevarme este libro de casi mil páginas que llevaba tiempo llamándome desde la estantería del salón. Mi padre, mi hermana, mi cuñado se lo habían leído, y todos parecían contentos... Así que le dí una oportunidad, venciendo la sospecha de que se trataba de una novela rosa ambientada (cómo no) en la Guerra Civil. Y no me arrepiento, a pesar de su peso y de que cada vez que lo sacaba en el tranvía la gente me miraba y me decía: "großes Buch...".