viernes, 5 de junio de 2015

El Quijote de Andrés Trapiello: ¿sí o no?

Muchas editoriales dejan sus grandes lanzamientos para las fechas próximas a la Feria del Libro y ése ha sido el caso del Quijote de Andrés Trapiello, recién publicado con una enorme expectación mediática por Destino. La pregunta más repetida en las entrevistas que ha concedido el autor es si era necesario. Y Trapiello se afana en defender un trabajo de catorce años consistente en retocar el libro de Cervantes en cuestiones de léxico y sintaxis lo mínimo posible. Su objetivo, aproximar el español del XVII al español de hoy y acercarlo así a lectores que aún lo tenían entre sus obras pendientes asustados, en parte, por un lenguaje que temían farragoso y arcaico.

Muchos académicos y escritores, con Mario Vargas Llosa a la cabeza, han salido a respaldar la obra de Trapiello. El Nobel firma el prólogo y alerta precisamente contra los que llamarán hereje al escritor por atreverse a traducir la obra más importante de la Literatura.

Los argumentos a favor hablan, en primer lugar, de la solvencia de Trapiello como escritor, ensayista y experto en Cervantes. Es un proyecto del que habla con el respeto que merece y justifica cada cambio efectuado en su edición, que va desde el orden en la oración a la eliminación de subjuntivos, pasando por la traducción de los refranes de Sancho y de algunas frases, que las hay, absolutamente incomprensibles para el lector si no se sumerge en las notas.

La segunda razón es también la principal: Trapiello, como otros autores, vio conveniente modernizar de algún modo el Quijote para animar a leer una obra esencial que 400 años después sigue haciendo felices a sus lectores y siendo objeto de infinitas interpretaciones y estudios. Y en ese intento de revitalizar una obra que casi todo el mundo tiene en casa pero que no todos han leído se escuda este intento y todos los anteriores. El de Trapiello es El Quijote íntegro; antes han venido versiones reducidas, infantiles... Es un libro que ha sufrido multitud de adaptaciones, desde el plagio de Avellaneda que impulsó su segunda parte hasta esta traducción de Destino. Y eso es en buena parte prueba de que sigue vivo, como defienden, entre otros, Francisco Rico y Luis Alberto de Cuenca.

Andrés Trapiello | Wikipedia Commons
En contra hay, de momento, pocas opiniones relevantes pero sí ha suscitado multitud de comentarios y críticas de lectores enamorados de la obra de Cervantes que ven innecesarios los cambios. Cada ajuste de Trapiello es susceptible de ser criticado por los más puristas, desde el primer "lanza en astillero" cambiado por un "lanza ya olvidada". Pero no son sólo los filólogos los que opinan: los que leímos El Quijote sin traducciones no entendimos todo, pero sí lo suficiente. Hubo vocablos que no comprendimos, veces en que nos perdimos, momentos en que tuvimos que consultar alguna nota. Pero su prosa, con sus defectos, subjuntivos e hipérbatos, sigue siendo comprensible en lo esencial y un lector atento, capaz de hacer un esfuerzo, puede leer sin problemas El Quijote tal y como lo redactó Cervantes. Es más: llega un punto en que olvidará que está leyendo español del XVII. Su fuerza va mucho más allá.

¿Es legítimo intentar captar aún más lectores? ¿Conquistar, cambiando lo mínimo, a una capa más amplia? ¿Son los cambios de Trapiello demasiado invasivos? ¿O ha sido capaz de respetar la esencia? El escritor supo dónde se metía al emprender una tarea que le pone en el punto de mira de críticos, expertos y enamorados de Cervantes y que, por otra parte, ya ha empezado a cosechar éxitos: la primera edición está agotada. De momento, tiene ganada la batalla de la opinión pública y el respeto de sus colegas. El Quijote, como dice Rico, lo aguanta todo, porque trascendió a su autor y trascenderá este intento de adaptarlo y todos los que vengan. Pero ¿es mejor lanzarse a leerlo directamente? ¿O aprovechar una edición renovada que promete el respeto máximo por la obra? Yo me quedaría con el original, y leyendo las notas justas. Pero he variado de la crítica frontal a la traducción al respeto: quizás sí valga la pena intentar que haya aún más gente que lo lea y lo disfrute. El Quijote es maravilloso. La obra de quien, como dijo Ortega,

...simpatiza con todo. No es que Cervantes haya vivido mucho, sino que ha sufrido y no le guarda rencor a nadie
 Ratita presumida

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4 comentarios:

  1. Pues mi respuesta a la pregunta es un rotundo NO, que he explicado aquí: http://diariosderesistencia.blogspot.com.es/2015/06/la-reencarnacion-de-cervantes.html

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    1. Hola, Teresa!! He leído interesadísima tu postura, que en buena parte también es la mía, y que al principio compartía totalmente. No coincido en una cosa: no creo que el Quijote de Trapiello venga a sustituir al otro. El de Cervantes sigue ahí, en sus muchísimas ediciones, baratísimas muchas de ellas, para los que quieran el original, el auténtico, el de verdad. Y éste está para lectores, que los hay, que necesitaban un empujón más para leer el libro. He recomendado ya y recomendaré siempre dejarse de sucedáneos y leer a Cervantes directamente: yo lo hice con una edición de un euro, por el centenario, sin apenas notas, que podía leer en el metro... Pero ya no censuro el intento de Trapiello. Me parece legítimo y tendrá su público; público que quizás descubrirá el libro, con todos sus capítulos, de principio a fin, gracias a esto. Muchas gracias por pasarte por aquí y opinar!

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  2. Me parece un disparate, Cervantes con su lenguaje tan moderno no necesita ninguna traducción. La musicalidad del lenguaje se pierde en esta versión totalmente, además de que no aporta nada nuevo.

    Shakespeare, que es mucho más oscuro, en Inglaterra lo leen en el original, a pesar de que muchas de las veces no se entiende bien lo que quiere decir.

    Con ello la escritura no es solo texto e ideas, también es música, y esta se pierde totalmente en la versión.

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    1. Hola, Encarnación: al principio pensaba como tú, pero terminé matizando mi postura pensando que esta obra, al fin y al cabo, es una adaptación más de las muchas que hay (y aguanta El Quijote) y que quizás consiga que alguien más lea este maravilloso libro aunque se pierda, como dices, el lenguaje de Cervantes tal y como suena, tan moderno que es perfectamente posible, para cualquiera, leerlo hoy tal y como se escribió.

      Lo que no me ha gustado es que no se haya vendido así, sino que se dé por hecho que El Quijote es una obra poco comprensible y alejada de los lectores actuales y que esta traducción hacía falta. No es cierto: no hacía falta porque como dije arriba, El Quijote lo puede leer cualquiera tal y como está, sin excesivos problemas. Lo único que hace esta versión es facilitar en algo el trabajo a quien no quiera hacer el esfuerzo de leer el original. Pero sabiendo lo que es: una adaptación, NO El Quijote de Cervantes.

      Como tantas veces... esta obra pasará. Y El Quijote seguirá ahí, para siempre. Gracias por pasarte por aquí!

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