lunes, 2 de mayo de 2016

La última tentación de Cristo, de Nikos Kazantzakis

La última tentación de Cristo me lo recomendó un amigo tras conocer mi interés en los últimos tiempos por los libros que hablan de religión. La visión de Kazantzakis de la personalidad de Cristo me iba a sorprender, me dijo, y realmente consiguió conmoverme. Escribir este libro le valió a su autor la excomunión, aunque él sólo quiso humanizarlo para acercarlo a los hombres. Si os interesáis, como Kazantzakis, por los eternos dilemas de la Humanidad, éste puede ser un libro para vosotros. 


Nikos Kazantzakis fue un autor griego muy importante del siglo XX, y publicó La última tentación de Cristo en 1951, pocos años antes de morir. Nació en Creta, por entonces bajo la dominación del Imperio otomano, de donde se marchó a estudiar a Atenas y a París, conociendo desde joven muy diferentes culturas. Kazantzakis estudió filosofía, vivió en un monasterio, se casó, se interesó por el budismo y durante un tiempo apoyó el comunismo. Buscaba una verdad, religión o corriente que cristalizara el cambio que veía a su alrededor, con un mundo en decadencia que se adentraba presumiblemente en una nueva etapa. Fue enterrado en una muralla en Creta, pues la Iglesia ortodoxa le había excomulgado por la obra que hoy nos ocupa, con un epitafio que decía lo siguiente: „No espero nada, no temo nada, soy libre“.

Nikos Kazantzakis (Wikipedia)
La última tentación de Cristo no nos cuenta en principio nada nuevo: partiendo del evangelio de Mateo, nos da su versión de la vida de Jesús, reescribiendo algunos de sus capítulos como sus cuarenta días en el desierto y añadiendo algunas etapas que faltan, como los días previos al inicio de su predicación o la forma de conocer a algunos de sus discípulos, como a Judas o a María Magdalena. Según Kazantzakis, el Evangelio según san Mateo no se puede leer literalmente, por lo que nos cuenta la vida de Cristo de una forma mucho más realista, combinando los milagros, las palabras y las visiones con las eternas dudas y la angustia de Jesús al ver acercarse su muerte.

Kazantzakis en el prólogo de La última tentación de Cristo nos explica cuál es el tema del libro: el eterno conflicto del hombre entre el alma y el cuerpo. Jesús, por su naturaleza a la vez divina y humana, lo encarna mejor que nadie, y el autor lo propone como modelo para el hombre actual que duda, como el mismo autor, entre vivir buscando la verdad en la trascendencia o en la cotidianeidad. Al humanizar a Jesús, que duda y sufre porque no sabe si es el enviado de Dios, que teme continuamente caer en la „tentación“ y dejarse llevar por los placeres del cuerpo, nos acerca a sus angustias, mucho más cercanas a nosotros, dando a su figura un sentido más allá del significado religioso. Desde la primera página compadecemos a Jesús, que sufre por no poder tener una vida normal, y no dejamos de hacerlo hasta la última.

Willem Dafoe en la película de Scorsese
Aparte del sufrimiento de Jesús, me ha gustado del autor la lectura que hace de su relación con María Magdalena y con Judas. Estas dos figuras aparecen en el libro como coprotagonistas, y sus dudas, sus reproches a Jesús y su fidelidad al Maestro son interpretadas de forma muy original, haciéndonos una vez más compadecer a aquellos que vivieron con Cristo sus últimos días, pero también entender sus críticas al Mesías.

Sobre el estilo del libro poco puedo decir: lo leí en inglés, pero debe ser bastante más complejo (y más bonito) en griego. Según he leído, Kazantzakis escribía en griego moderno introduciendo palabras del dialecto de Creta, e inventando nuevos vocablos apoyado en la gramática griega. Sin ser experta en lingüística, me atrevo a recomendaros que lo leáis antes en castellano que en inglés (si no podéis hacerlo en griego). Es posible que las pérdidas en la traducción sean menores.

La última tentación de Cristo es recomendable para los que se interesan por las eternas preguntas del hombre a lo largo de la historia. También, claro, para los que se interesan por Jesús desde un punto de vista humano y no solamente religioso, por los dilemas que seguro se le plantearon en vida. Pero no olvidéis que Kazantzakis nunca pretendió reescribir la Biblia sino hacer una lectura particular de la vida de Jesús para ayudarnos en la nuestra.

Ratita de laboratorio

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