domingo, 19 de junio de 2016

Es hora de emprender el vuelo, de Kim Kiyosaki


Hace unos meses comiendo con un compañero hablamos de si nos veíamos toda la vida trabajando donde estábamos, de si teníamos metas laborales por cumplir y, al saber que tenía un blog, decidió regalarme un libro sobre cómo cumplir mis sueños. Él pensó que el libro hablaba de emprendedores, pero luego se dio cuenta de que no era exactamente lo que él creía. A pesar de que este libro, como dijo otro amigo, sólo vende humo, lo leí y aquí estoy escribiendo la reseña. No me ha gustado, y sigo sin saber cómo emprender. Lo mejor del libro fue la intención del regalo. 

Kim Kiyosaki publicó Es hora de emprender el vuelo en 2011, después de la crisis económica. Escritora del bestseller Mujer millonaria, tiene una empresa junto a su marido Robert (escritor de Padre rico, padre pobre) que presume de proporcionar a la gente „educación financiera“ y animarlos a invertir y a ocuparse de su dinero y hacerlo crecer. Tienen un juego que se llama Cashflow que ayuda a entender lo que explican, donde los pobres que esperamos nuestra nómina a fin de mes somos „ratas“ que hacen girar una rueda, como en las jaulas de los hámsters. Los Kiyosaki nos ayudan a salir de la rueda y a poner a trabajar nuestro dinero para que dejemos de depender de nuestros jefes y alcancemos la „libertad financiera“.

El libro ya entró con mal pie: un libro de economía especial para mujeres, como si nuestro cerebro funcionara de forma distinta al masculino. Las primeras páginas nos explican que la pobreza de las mujeres mayores en un país como USA es muy común, donde muchas mujeres no se ocupan de sus finanzas y dependen de sus maridos (o padres, o hermanos) en lo que a su dinero se refiere. Kiyosaki les anima a ser responsable de las decisiones que toman, a formarse y a educarse, y a no esperar a tener un problema para darse cuenta de que gastan más de lo que ganan.

Kim Kiyosaki
En principio esto está bien, pero yo en ningún momento me he podido sentir identificada. No sé, faltan ceros en mis cuentas para poder olvidarme del trabajo diario, y me he sentido más bien como „rata“ (no sólo por el blog) que corre y corre y corre en su rueda para cobrar a fin de mes. Con todo, esperaba al menos aprender algo de economía, y conocer la definición de ciertos términos de una disciplina sobre la que conozco demasiado poco, pero todo lo explicaban a medias. El objetivo del libro era, en realidad, picar la curiosidad y animar a las mujeres a contratar otro tipo de servicio de la empresa como seminarios donde, espero, se explique algo más. Por eso el libro sólo habla de sueños, libertad, inversiones etc. de forma vaga e indefinida. Puedo entender un libro que se escriba para que alguien decida montar su propio negocio, pero el sueño de las mujeres según esta escritora es simplemente tener dinero, y moverlo de piso en piso para ganar dinero sin mover un dedo. Sobre emplear a otras personas, dar un servicio social a la comunidad o inventar algo realmente útil que requiera esfuerzo no habla nada.

Abiertamente, no recomiendo este libro. Prometí escribir un post sobre él y aquí está, pero leerlo no me ha aportado mucho. Sólo estoy de acuerdo en una cosa: la economía debería enseñarse en el colegio, y deberíamos aprender más sobre los bancos, la bolsa y las inversiones. Pero no precisamente para hacernos ricos sin esfuerzo, sino para entender algo más sobre el funcionamiento del mundo en que nos movemos.

Ratita de laboratorio

No hay comentarios:

Publicar un comentario