
Houellebecq publicó Serotonina el pasado enero, en 2019.
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Houellebecq (el país) |
Los libros de Houellebecq son tristes siempre: Serotonina no lo es más. Algunas escenas donde se le acusa de cruzar líneas rojas (pederastia, zoofilia: yo aviso) y la crítica a la política agraria europea: pero de fondo, la misma idea. Una vida pintada como un fracaso, por la incapacidad de amar, o de intentarlo, en una sociedad sin sentido a la que, a veces, le da por protestar. Algunos le ven visionario por predecir las manifestaciones de los chalecos amarillos, pero yo no estoy de acuerdo: las protestas no son un tema nuevo en su obra.
Es verdad que se repite, y que tiene ciertos esquemas o escenas sin los cuales no sería quien es, y a los que recurre también en Serotonina. Me he llegado a preguntar si es que quizá será lo que le pidan las editoriales. Es por tanto recomendable para fans, pero no aporta nada nuevo. Si buscáis su típico enfoque de la sociedad, en Serotonina lo encontraréis, pero si queréis otra vuelta de tuerca, con esta novela no la llega a dar. A mí personalmente me parece más romántico que otros, o quizá tenía el día sensible. Nivel Houellebecq, está claro, pero con más sentimiento que otras de sus obras. Aunque la desesperanza siga primando.
Ratita de laboratorio
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