viernes, 6 de septiembre de 2013

Lirio y serpiente, de Nikos Kazantzakis

Lirio y serpiente es un libro muy corto, de apenas 60 páginas, pero engaña. Aunque parezca que habla de lo mismo que otros muchos antes que él, el primer amor, lo trata de una forma muy personal. Es tan apasionado como se espera del tema pero también es muy denso. La prosa se mezcla con la poesía, aunque no haya versos, y lo romántico con lo existencial. Hay intensísimas declaraciones de amor, pero también hay preguntas y mucha desesperación.

Nikos Kazantzakis, considerado el mejor escritor griego del siglo XX, fue autor de novelas, poesía y ensayo filosófico; estuvo a punto de llevarse el Nobel y se hizo conocido, sobre todo, por una obra que trajo polémica en su época, La última tentación de Cristo. Lirio y serpiente fue escrito mucho antes. Fue su primer libro, y dicen que Kazantzakis intentó destruirlo al final de su vida. La razón puede estar en lo que tiene de obra inmadura y, quizás, demasiado "desnuda". Pero ese es el encanto de las obras primerizas de los grandes escritores. Detrás de sus defectos, cuando los hay, se esconde ya todo lo bueno que vendrá después.

Lirio y serpiente cuenta en forma de diario el primer amor de un joven desde el encuentro inicial. Las primeras páginas desbordan pasión: el jovencísimo autor, desde la emoción que da conocer el amor por primera vez y ser correspondido, cubre a su amada de descripciones exaltadas. Con quien más la compara es con una diosa y utiliza para ello los escenarios esperados: la Acrópolis, los antiguos dioses griegos, las colinas llenas de templos, el paisaje que contemplan juntos. Ante lo que está viviendo, no puede hacer otra cosa que contárselo al mundo y celebrar, con sus escritos, el descubrimiento del amor puro, que le acerca, según nos cuenta, a lo divino y lo trascendente.


Pero la intensidad de ese amor y lo complejo del protagonista, tras el que adivinamos al Kazantzakis filósofo posterior, le llevan también a atormentarse con preguntas. La muerte empieza a aparecer cada vez más en sus reflexiones sobre su amada y su amor, que aspira a durar para siempre. Su felicidad se empaña con pensamientos tan amargos como éstos:

"¿Por qué ser eternos? ¿Por qué tan egoístas? Como algunos insectos, nacimos para besar y morir (...) ¡Qué ridículos somos, con nuestras pasiones, con nuestros odios y con nuestro amor!" 

Es un diario sobre el amor, pero a medida que avanza las reflexiones se hacen mucho más amplias. La inquietud del autor se extiende, con alusiones también a Dios. La angustia crece y ya no se apaga con la compañía de su amada, a quien quiere hacer suya sin ningún límite. Lo íntimo de sus pensamientos, escritos con sólo 22 años de forma desordenada, explican quizás que Kazantzakis no supiera si enorgullecerse o renegar de este libro. Pero en eso reside su fuerza: su desesperación es real, y su amor también. Y se nota.

Ratita presumida

No hay comentarios:

Publicar un comentario