sábado, 2 de marzo de 2013

El gato y el ratón, de Günter Grass


El gato y el ratón estaba de oferta y, como el nombre del autor me sonaba, lo compré. Luego supe que es la segunda parte de una trilogía, así que me pareció un error leerlo, hasta que un tiempo después todo el mundo empezó a hablar de Günter Grass en los periódicos por la publicación de un poema en el que criticaba al gobierno israelí. Así que recuperé el interés y, tras muchos sudores, acabé uno de los libros que más me ha costado terminar de los últimos tiempos. Y es que he estado tentada de dejarlo en muchos momentos, porque leía páginas enteras sin entender nada por mi insuficiente conocimiento de alemán, pero justo antes de cerrar el libro, justo cuando lo iba a abandonar o posponer para tiempos mejores, leía una frase que despertaba de nuevo mi curiosidad por saber qué pasó con el joven Mahlke.


Günter Grass nació en Danzig en 1927, localidad sobre la que escribe la trilogía a la que pertenece El gato y el ratón (publicado en 1961) y que le dio a conocer. Autor comprometido, escribió sobre la Segunda Guerra Mundial y el nazismo en Alemania, sobre los obreros en Alemania del Este y sobre política. Es escultor y poeta, y ganó el Premio Nobel de Literatura y el Príncipe de Asturias en 1999. De joven fue reclutado para combatir en la guerra y fue miembro de las SS. Ha sido duramente criticado por ello cuando esta información salió a la luz, aunque él mismo nunca había ocultado este dato de su pasado. Tenía 17 años cuando le reclutaron y, hablando de este tema, lamenta la seducción que el poder ejerce en los chicos de esa edad (como bien cuenta en el libro que nos ocupa).

Pilenz, el narrador del libro, describe durante el libro a Mahlke, su amigo de la escuela, al que admira y envidia a la vez. A Mahlke le gusta llamar la atención y ser protagonista, y por eso quiere ser el mejor en todo lo que hace. Cuando aprende a nadar no para de entrenar hasta ser el mejor, bucea como nadie, saca las mejores notas y todas las travesuras que hace persiguen hacerse notar. Todos le recuerdan por su nuez, muy marcada, y los compañeros ríen cuando recuerdan el día en que Pilenz (o no fue él?) le puso un gato encima mientras dormía y éste le arañó creyendo que la nuez era un ratón que se movía. Esta relación de amistad en realidad encierra mucho más: a lo largo del libro se habla de la guerra y de la propaganda que de ésta se hacía en las escuelas, de cómo vivían los jóvenes durante el tiempo de guerra, de sus juegos sexuales y de los lugares donde pasaban el rato, como para los protagonistas era el „Bote“, barco semihundido frente a la costa del pueblo y al que iban en verano a bucear.

Leer este libro a estas alturas de conocimiento de alemán ha sido un error. El lenguaje es complicado, y Grass abusa de metáforas. Tanto se empeña en no llamar a las cosas por su nombre, que me costaba páginas enteras entender de qué estaban hablando. Eso ha hecho de la lectura todo un reto pero, como dije al principio, siempre había algo que me impedía dejarlo del todo. El gato y el ratón es un libro donde, aunque al principio parezca que no, se habla del nazismo en Alemania profundizando en el sentimiento de culpa y la vulnerabilidad de la juventud ante la guerra y sus consecuencias.

Yo recomiendo a este autor, aunque use un lenguaje complejo. Me atrevo a pensar que tiene libros mejores, pero el tema de los jóvenes y el nazismo es bastante interesante (sobre todo siendo su autor protagonista en vida de hechos similares). Dejo pendiente recuperar en español a este autor para hacerme una idea mejor de los temas sobre los que escribe, aunque los giros en su lengua se pierdan en la traducción.

Ratita de laboratorio

4 comentarios:

  1. Buena entrada, y tirón de orejas por no conocer a Grass hasta lo del poema. Es el autor alemán más importante del s. XX. Como bien has dicho, este libro es el segundo de la trilogía de Dänzig, pero no son lineales...Los tres se encuadran dentro del mismo período, el ascenso del Nazismo en la ciudad libre de Dänzig, pero en diferentes historias, juntos forman una trilogia conceptual, pero no lineal. Te planteas si tiene mejores libros, creo que todo lo que escribe es bueno, pero si quieres una respuesta; el mejor es el más famoso, El Tambor de Hojalata, libro que origina la Trilogía y, aunque aún más complejo, es una auténtica delicia.

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    1. Hola AJ! Te haré caso y, cuando decida volver con Grass, lo haré con El Tambor de Hojalata. Gracias por leernos!

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  2. Estoy de acuerdo en que todo lo que escribe Günter Grass es muy bueno. Para mi es uno de los escritores mas interesantes de final del sXX, posiblemente porque en todas sus obras pasa lo que comentas: pese a su complejidad no puedes dejar de leer pero además si te adentras en su mundo todas sus novelas ( y yo me leído y en algún caso releído toda su obra) estan interconectadas con lo que cada vez entiendes mejor sus referencias abstractas o sus las frases subordinadas de las subordinadas de las subordinadas.... Para mí sería dificil quedarme con una de sus novelas aunque una de mis preferidas es Años de Perro.

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    1. Hola Vicent!

      La verdad es que aún no volví a leer a Günter Grass... supongo que porque leerlo en alemán es demasiado difícil y me da rabia tener que hacerlo en castellano. Pero ya me decidí y queda apuntado para el 2015.

      Un abrazo, y gracias por leernos!

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