No se sabe cuándo se escribió Beowulf. Hay diferentes teorías que lo sitúan entre el siglo VIII y el XII. Su significado en la literatura inglesa es comparable al Cantar de Mío Cid en español o la Canción de Roldán francesa.
La primera vez que oí hablar de esta obra fue leyendo sobre Borges. Él sabía inglés gracias a su abuela, pero cuando conoció esta obra decidió dedicarse en cuerpo y alma a entenderla y descifrarla. Enamorado del inglés antiguo, escribió un ensayo sobre la fascinación que puede producir un idioma antiguo de un país ajeno, que ya no se habla, y explica la historia del descubrimiento de este poema por Thorkelin, un islandés que sacó del olvido el poema pero que fue muy criticado por los errores de su estudio sobre el mismo.
Beowulf es una historia de héroes de la época. Está dividida en dos partes: en la primera Beowulf lucha contra un monstruo y su madre y en la segunda, ya en su madurez, contra un dragón. En el poema se describe la necesidad de ayuda de un pueblo, los banquetes de bienvenida o celebración y la heroicidad de Beowulf que, a pesar de las dificultades, no duda en arriesgar su vida para salvar al pueblo que se lo pide.
Por lo que he leído el inglés antiguo es indescifrable, así que a no ser que seáis eruditos del inglés tendréis que leerlo en español o en inglés actualizado. A mí la traducción de Heaney me ha gustado mucho: no puedo juzgar si está bien o mal, pero cuando utiliza palabras complicadas, siempre puede uno mirar en el lateral donde se resume lo que pasa en cada estrofa.
La historia como tal no me ha encantado: héroes y monstruos sin profundizar mucho en las emociones. Pero siempre es interesante aprender: y los clásicos siempre merecen un repaso. A lo mejor debería leer más literatura antigua en español: seguro que también hay pequeñas joyas que merecen ser leídas (o, al menos, aprendidas).
Ratita de laboratorio

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