Después de conocer a
Grass con su El gato y el ratón, prometí retomar a este autor pero
en castellano para juzgarlo mejor, porque su lectura en alemán me
resultó casi imposible, e intuía que merecería la pena. Por
consejo de un seguidor decidí leer El tambor de hojalata que es,
quizá, su novela más conocida. Debo decir que hacía mucho, mucho
tiempo, que no tenía tantas ganas de escribir una reseña, ni tanto
miedo de no estar a la altura. No es que otros libros me parezcan
malos, o que mis reseñas sean siempre buenas, si no que hay demasiado
que contar... y demasiado que no comprendí del todo. En fin, haré
lo que pueda. Espero, al menos, despertar vuestro interés por un
escritor que yo misma conocí tarde, pero al que sin duda volveré
a leer.Un blog de ratas de biblioteca para ratas de biblioteca, con críticas literarias que nunca te desvelarán el final de los libros.
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domingo, 8 de marzo de 2015
El tambor de hojalata, de Günter Grass
Después de conocer a
Grass con su El gato y el ratón, prometí retomar a este autor pero
en castellano para juzgarlo mejor, porque su lectura en alemán me
resultó casi imposible, e intuía que merecería la pena. Por
consejo de un seguidor decidí leer El tambor de hojalata que es,
quizá, su novela más conocida. Debo decir que hacía mucho, mucho
tiempo, que no tenía tantas ganas de escribir una reseña, ni tanto
miedo de no estar a la altura. No es que otros libros me parezcan
malos, o que mis reseñas sean siempre buenas, si no que hay demasiado
que contar... y demasiado que no comprendí del todo. En fin, haré
lo que pueda. Espero, al menos, despertar vuestro interés por un
escritor que yo misma conocí tarde, pero al que sin duda volveré
a leer.sábado, 2 de marzo de 2013
El gato y el ratón, de Günter Grass
El gato y el ratón estaba de
oferta y, como el nombre del autor me sonaba, lo compré. Luego supe
que es la segunda parte de una trilogía, así que me pareció un
error leerlo, hasta que un tiempo después todo el mundo empezó a
hablar de Günter Grass en los periódicos por la publicación de un
poema en el que criticaba al gobierno israelí. Así que recuperé el
interés y, tras muchos sudores, acabé uno de los libros que más me
ha costado terminar de los últimos tiempos. Y es que he estado
tentada de dejarlo en muchos momentos, porque leía páginas enteras
sin entender nada por mi insuficiente conocimiento de alemán, pero
justo antes de cerrar el libro, justo cuando lo iba a abandonar o
posponer para tiempos mejores, leía una frase que despertaba de
nuevo mi curiosidad por saber qué pasó con el joven Mahlke.
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