Un matrimonio feliz es, pese a lo optimista de su título, uno de los libros más difíciles que me he leído últimamente. Rafael Yglesias intenta algo complicadísimo: describir en qué consiste formar una pareja y conseguir que dure décadas. Lo hace construyendo la vida de un matrimonio neoyorkino, desde las primeras miradas hasta la muerte de uno de los dos. Y en el empeño de ser fiel a su objetivo, y describir al milímetro los sentimientos de ambos, no omite ningún detalle, incluida la larga agonía de la esposa. El autor habla mucho de sí mismo en el personaje principal y eso, entre otras cosas, hace que el relato sea extraordinariamente creíble y realista. Hay páginas tan llenas de verdad que llegan a doler.