Cada día soy más de clásicos pero de vez en cuando alguna novedad me entusiasma: es el caso de Clavícula, de la española Marta Sanz. No es una novela, sino una especie de diario, construido a través de pequeños fragmentos cotidianos que tocan muchos temas, conectados por el hilo conductor del sufrimiento físico, de la conciencia del propio cuerpo.
