Conocí a Madeline Miller con Circe, su segunda novela, y me gustó tanto que me prometí volver a ella con La canción de Aquiles, su primer gran éxito, en cuanto encontrara el momento. Su libro fue un souvenir de Grecia: lo compré (en inglés) con la esperanza de que me recordara esos días tan bonitos que pasamos. Y por fin, meses después, lo leí. Creo que Circe me gustó más, pero reescribir los clásicos griegos me sigue pareciendo un género espectacular. Lo seguiré visitando.






