lunes, 30 de enero de 2017

El avaro, de Molière


El teatro hay que verlo, y no leerlo, como he dicho alguna vez ya en el blog, pero a veces no están en cartelera las funciones a las que nos gustaría acudir. El avaro fue un regalo de un amigo, fruto de una broma, o de una indirecta, que no voy a poner mucho esfuerzo en comprender. Sin mucha fe en que me gustara, la leí en dos ratos en el tren, y me divirtió más de lo que esperaba. 


Molière escribió El avaro en 1668. Autor principalmente de comedias, se enfrentó a la sociedad de su tiempo con sus críticas a la iglesia y a la burguesía.

Molière (wikipedia)
El avaro, como su nombre indica, cuenta la historia de un burgués que disfruta ahorrando dinero y no gastándolo, sin importarle que sus sirvientes lleven ropas viejas o que sus hijos se vean obligados a pedir préstamos. Los vástagos aspiran a acceder a su fortuna y a casarse con sus enamorados, de lo que no saben cómo convencer a su padre.

El avaro es una obra divertida, ya que Harpagón es un personaje caricaturesco que desconfía de todos, y que piensa que cualquiera de sus conocidos o familiares va a robarle, provocando escenas muy graciosas. Pero es una obra de la época que es: teatro clásico, así que no busquéis ni dobles sentidos ni estructuras complejas.

Ratita de laboratorio

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