El palacio de invierno en
su versión alemana fue un regalo muy puntual: una novela sobre San
Petersburgo y Catalina la Grande días antes de mi visita a la
ciudad. No fue mi lectura de vacaciones, ya que a Rusia me llevé
otras novelas, pero leerla meses después del viaje me ha hecho
recordar los rincones de la ciudad que más me gustaron. Muchas veces
la Historia es una gran novela, y aprender sobre Catalina la Grande,
la zarina „alemana“ que, dicen, fue una de las causas de la
emigración de alemanes a Rusia cuyos descendientes aún lo
recuerdan, era una de mis asignaturas pendientes. Es un bestseller,
una novela histórica, y como tal muchos detalles reales están
mezclados con algunas conjeturas, y contados por personajes ficticios
cuya existencia es más que oportunista para poder contar la subida
de Catalina al trono de forma interesante. Pero conseguirá
engancharos. Un blog de ratas de biblioteca para ratas de biblioteca, con críticas literarias que nunca te desvelarán el final de los libros.
sábado, 6 de enero de 2018
El palacio de invierno (Der Winterpalast), de Eva Stachniak
El palacio de invierno en
su versión alemana fue un regalo muy puntual: una novela sobre San
Petersburgo y Catalina la Grande días antes de mi visita a la
ciudad. No fue mi lectura de vacaciones, ya que a Rusia me llevé
otras novelas, pero leerla meses después del viaje me ha hecho
recordar los rincones de la ciudad que más me gustaron. Muchas veces
la Historia es una gran novela, y aprender sobre Catalina la Grande,
la zarina „alemana“ que, dicen, fue una de las causas de la
emigración de alemanes a Rusia cuyos descendientes aún lo
recuerdan, era una de mis asignaturas pendientes. Es un bestseller,
una novela histórica, y como tal muchos detalles reales están
mezclados con algunas conjeturas, y contados por personajes ficticios
cuya existencia es más que oportunista para poder contar la subida
de Catalina al trono de forma interesante. Pero conseguirá
engancharos. miércoles, 27 de diciembre de 2017
La Odisea, de Homero
Como última reseña del año os presentamos La Odisea, uno de esos libros eternos en las listas de pendientes. Yo conseguí leerlo en 2017, y desde el blog os invitamos a leer La Odisea en 2018, o cualquier otro reto literario para el que nunca sacáis tiempo. Si yo complí el mío, vosotros también podréis cumplir el vuestro.
Yo quería leer una de las dos obras más conocidas atribuidas tradicionalmente a Homero: La Odisea y La Ilíada, que aparecen en las listas de lecturas más absolutas: como imprescindibles, como libros clásicos de calidad, como fuente de inspiración para innumerables autores. Me costó decidirme, pero por fin cogí la edición de La Odisea de hace 40 años (se dice pronto) que rondaba por casa de mis padres, y me he sorprendido de lo mucho que ya conocía de la historia.
Yo quería leer una de las dos obras más conocidas atribuidas tradicionalmente a Homero: La Odisea y La Ilíada, que aparecen en las listas de lecturas más absolutas: como imprescindibles, como libros clásicos de calidad, como fuente de inspiración para innumerables autores. Me costó decidirme, pero por fin cogí la edición de La Odisea de hace 40 años (se dice pronto) que rondaba por casa de mis padres, y me he sorprendido de lo mucho que ya conocía de la historia.
jueves, 7 de diciembre de 2017
Corazón tan blanco, de Javier Marías
En mi pequeno proyecto de leer a algunos de los candidatos al Nobel no podía faltar el que suena más alto de habla hispana, Javier Marías. Precedido por críticas excelentes a su estilo, me decidí por Corazón tan blanco, novela con éxito internacional impulsado entre otros por Marcel Reich-Ranicki, crítico al que ya se le ha mencionado en este blog. Como estaba sobre aviso, la decepción ha sido menor: el estilo y la estructura narrativa son perfectas, pero el argumento cojea. Quizá su temática (el secreto, la verdad, lo acontecido o contado (o no)), haya envejecido mal en los tiempos de la posverdad.lunes, 27 de noviembre de 2017
Manual para mujeres de la limpieza, de Lucia Berlin
Manual para mujeres de la limpieza fue un éxito de ventas en 2016. Y desde 2016 quería leerlo, recomendado por críticos como un gran redescubrimiento. Su autora, Lucia Berlin, murió sin ser muy conocida, pero yo pensé en ella en París, cuando vi su libro frente a Notre Dame publicado en inglés. Aunque parte de su éxito se debe a los temas tan desgarradores que toca (alcoholismo, pobreza, enfermedad), utiliza ciertos recursos en algunos cuentos muy originales que, sin ser Chéjov, merecían un reconocimiento.martes, 14 de noviembre de 2017
Pureza, de Jonathan Franzen
Pureza es el último libro de Jonathan Franzen, un autor relativamente joven que se ha convertido en uno de los escritores estadounidenses contemporáneos más importantes. Las Correcciones fue el libro que le dio fama; después repitió éxito con Libertad y luego escribió Pureza, su última obra. Leí una entrevista con él que me llevó a error sobre el tema del libro. Como todas las grandes obras, no habla, ni mucho menos, de un solo asunto. Está lleno de referencias, de hilos de los que tirar, y a cada lector le enganchará por algo distinto. Vale muchísimo la pena leerlo, tanto si ya conocéis a Franzen como si no.
miércoles, 8 de noviembre de 2017
Ampliación del campo de batalla, de Michel Houellebecq
Ampliación del campo de batalla era una asignatura pendiente desde hace mucho tiempo. Seguidora como soy de Houellebecq, en algún momento tenía que leer su primera novela, aquella que le hizo famoso. No sé si tiene sentido la frase que sigue, pues creo que un autor crece, evoluciona y cambia, y puede que a ratos nos guste, y a ratos no. Pero leyendo Ampliación del campo de batalla encontraréis a Houellebecq en estado puro.sábado, 21 de octubre de 2017
A contrapelo, de Joris-Karl Huysmans
A este libro llegué a
través de Houellebecq y su Sumisión: el protagonista es
experto en Huysmans, y a lo largo de la obra se mencionan varios de
sus escritos. Así que, para atar cabos sueltos, decidí leer su
novela más conocida: A contrapelo, a veces traducida como
Contra Natura. Para entender el significado de Huysmans en
Sumisión hay que leer más obras suyas, y no sólo ésta. A
mí no me ha gustado mucho, aunque me alegro de haber leído sobre el
autor objeto de estudio de Francois.
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