El gato y el ratón estaba de
oferta y, como el nombre del autor me sonaba, lo compré. Luego supe
que es la segunda parte de una trilogía, así que me pareció un
error leerlo, hasta que un tiempo después todo el mundo empezó a
hablar de Günter Grass en los periódicos por la publicación de un
poema en el que criticaba al gobierno israelí. Así que recuperé el
interés y, tras muchos sudores, acabé uno de los libros que más me
ha costado terminar de los últimos tiempos. Y es que he estado
tentada de dejarlo en muchos momentos, porque leía páginas enteras
sin entender nada por mi insuficiente conocimiento de alemán, pero
justo antes de cerrar el libro, justo cuando lo iba a abandonar o
posponer para tiempos mejores, leía una frase que despertaba de
nuevo mi curiosidad por saber qué pasó con el joven Mahlke.
Un blog de ratas de biblioteca para ratas de biblioteca, con críticas literarias que nunca te desvelarán el final de los libros.
sábado, 2 de marzo de 2013
jueves, 21 de febrero de 2013
Antología poética, de Antonio Gamoneda
Antonio Gamoneda se hizo algo más conocido para el público a raíz del Cervantes, que recibió en 2006 y que, como ocurre con todos los premios importantes, generó comentarios para todos los gustos. Este año me encontré este libro y decidí echarle un ojo para saber algo de su autor y poder opinar con conocimiento de causa. Lo abrí con la intención de leerme sólo unas páginas pero me lo terminé sin darme cuenta y lo disfruté muchísimo.
sábado, 9 de febrero de 2013
La ciudad de los prodigios, de Eduardo Mendoza
La ciudad de los prodigios se coló en
mis planes de lectura por falta de organización: lo vi en la
estantería y decidí empezarlo, eligiéndolo entre otros porque no
pesaría mucho en mi maleta y por la fama de su autor. La verdad es
que no me ha gustado mucho: no he entendido qué era lo que el autor
quería contar. Con todo, en el blog escribo sobre lo que leo, sea
bueno o no, gafapasta, comercial o de temática existencial. Así que
paso el turno a La ciudad de los prodigios o, lo que es lo mismo, Barcelona. viernes, 1 de febrero de 2013
A propósito de Abbott, de Chris Bachelder
domingo, 13 de enero de 2013
El mundo de ayer, Memorias de un europeo, de Stefan Zweig
Este libro me lo recomendó mi padre. En mi afán por leer sobre el período de entreguerras en Europa, tropecé con Zweig y decidí ponerlo en mi lista de lecturas pendientes. Es uno de esos libros que algunos dicen que “hay que leer” y, además, mi padre me animó cuando me dijo que a veces uno no sabía si hablaba de lo que pasó hace décadas o del año pasado, como cuando habla de la prosperidad previa a la Primera Guerra Mundial, de la locura de la inflación o de la desinhibición y el culto a la juventud en los años 20. Así que lo empecé hace un par de semanas, con ánimo de hacer como Zweig y leer en el presente los signos que vaticinan un posible cambio en la política mundial.
miércoles, 2 de enero de 2013
Canción de hielo y fuego, Libro 1: Juego de Tronos, de George R. R. Martin
La primera vez que oí hablar de Juego de Tronos fue a una de las seguidoras del blog, hace ya años, y
ya me dijo que la colección de libros estaba muy bien. A partir de ahí,
cada vez han sido más los que hablaban de los libros y de la serie
inspirada en ellos, de las
familias Stark y Lannister, y de las intrigas de los Siete Reinos. Esta entrada es un consejo para los Reyes Magos si aún
no han preparado todos los regalos: creo que pocas personas pueden
empezar el libro y dejarlo sin querer descubrir cómo sigue la historia. Aunque eso
signifique pasarse años pendiente de las publicaciones de su autor. martes, 18 de diciembre de 2012
Una breve historia de casi todo, de Bill Bryson
No es tan breve (400 páginas) pero Bill Bryson sí lo cuenta casi todo en este libro sobre ciencia escrito pensando en los que estudiamos letras. A través de capítulos divididos por materias (el Universo, la historia de la Tierra, la aparición de la vida, los primeros humanos...), el libro pretende dar respuesta a las preguntas que se puede hacer alguien que sabe de ciencia sólo lo que le enseñaron en clase. El acierto de Bryson es que sabe cuáles son las dudas más básicas que poco más o menos tenemos todos y las explica de la forma más simple posible. A eso le añade muchísimo humor: parece increíble por el tema, pero hay momentos en que no puedes evitar reírte en voz alta.
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