Pareciera que Frisch describe al típico ingeniero alemán.
Un blog de ratas de biblioteca para ratas de biblioteca, con críticas literarias que nunca te desvelarán el final de los libros.
Pareciera que Frisch describe al típico ingeniero alemán.
Y me he dicho: aún estoy a tiempo.
Recibí Las ilusiones perdidas justo el día de mi cumpleaños, en directo, mientras lo celebraba con amigos a ritmo de videollamada. Fue una buena elección, porque en ese momento andaba interesada por la literatura francesa, y estaba indagando sobre sus clásicos. Balzac no estaba entre mis primeras opciones, pero seguro que hubiera estado entre las segundas. Y la verdad es que, a pesar de ser un libro largo, me ha encantado.
En 2018 decidí empezar la saga de Harry Potter, y escribí un post sobre su primer tomo. A pesar de haber seguido con el segundo (y el tercero, y el cuarto…) decidí no escribir más posts hasta terminarla por completo, porque nunca estaba segura de querer continuar. Pero tomo tras tomo J.K. Rowling me convencía, y me invitaba a querer saber más. Como a tantos niños (y no tan niños) a los que les ha enganchado la historia de este chico y su cicatriz. Decidí leerlo porque me aseguraron que estaba bien, y que al leerlo en inglés se aprendía, porque su complejidad va creciendo conforme a los niños a los que iba dirigida su lectura. También porque yo he leído muy poca literatura infantil o juvenil, y quería saber si la trama sería recomendable como regalo para niños.
Si sois adultos y os planteáis estas preguntas, podéis seguir leyendo. No hay spoilers.