lunes, 28 de diciembre de 2020

El jardín de los Finzi-Contini, de Giorgio Bassani

Puede que ya haya hablado por aquí de una lista de libros imprescindibles que me dio un profesor que ya no está y en la que sigo descubriendo tesoros: El jardín de los Finzi-Contini es uno de ellos. Está escrito en un mundo desaparecido, a un ritmo también desaparecido. Leerlo es sentir esa pérdida y la nostalgia del autor por la juventud, el amor, la belleza arrasada para siempre. Puede que alguno la lea como una novela más sobre la Segunda Guerra Mundial, pero para mí ha tenido algo especial, algo distinto: consigue que el horror se viva a través de todo lo que se ve que se va a ir para siempre y lo absurdo de todo ello. 

martes, 15 de diciembre de 2020

Adiós mi España querida, de Rafael Torres


Adiós mi España querida
fue un regalo de las navidades pasadas. Cosas de la pandemia, ha tenido que esperar a ser leído, pero por fin lo he terminado. La intención del regalo estaba clara: conocer testimonios de ese otro "exilio" posterior a la Guerra Civil causado por la situación económica y saber si emigrantes de otras generaciones se sienten como yo. He de decir que, aunque intenta cubrir muy variados perfiles, cae en la lágrima fácil, y a veces los comentarios políticos no vienen a cuento. Pero como libro, me ha parecido muy bien editado, y un buen regalo para los protagonistas de las historias.

lunes, 30 de noviembre de 2020

Homo Faber, de Max Frisch

2020 se acerca a su fin y aún no hemos alcanzado el objetivo anual (30 posts por año), así que hoy he estado buscando en mis recuerdos alguna obra para recomendar. Homo Faber me encantó en su momento, y lleva mucho tiempo en mi cabeza, desde que la leí, y de hecho debería releerla en alemán, ahora que podría entenderla. Del estilo de Böll y Grass, Frisch firma en Homo Faber una novela triste, donde su protagonista tiene una actitud ante la vida demasiado racional. 

Pareciera que Frisch describe al típico ingeniero alemán.

martes, 24 de noviembre de 2020

El corto verano de la anarquía, de Hans Magnus Enzensberger



Investigando sobre la literatura del exilio español descubrí que hay no pocas obras sobre la vida de Durruti, y decidí leer la escrita por Enzensberger: El corto verano de la anarquía. Podía leerla en alemán y su estructura en forma de suma de testimonios le daba originalidad. La verdad es que me ha gustado: no la recomendaría a cualquiera, pero me ha gustado su mezcla de visiones. Sin intentar hacer un retrato objetivo, sin incluir la opinión de sus enemigos, deja entrever la figura de un hombre carismático cuya muerte marcó (y simbolizó) la pérdida de influencia del anarquismo en España.

lunes, 9 de noviembre de 2020

Las personas del verbo, de Jaime Gil de Biedma

 


Las personas del verbo
fue un regalo de cumpleaños, de lectura un poco tardía. A Gil de Biedma no lo tenía en mi lista de pendientes, y quizá por eso me ha sorprendido tanto su antología. Me ha encantado: es muy auténtica, sin exagerar en lo emocional, como él mismo diría. Paralelamente he leído sobre su vida, y he descubierto que escribió poco y que compaginó su actividad literaria con su trabajo como directivo de una gran empresa. 

Y me he dicho: aún estoy a tiempo.

lunes, 26 de octubre de 2020

Un puente sobre el Drina, de Ivo Andric

Adquirí la costumbre de traerme un libro como souvenir de los lugares a los que viajaba, pero hay quien, para preparar un viaje, compra un libro sobre la región (y escrito por alguien de allí) para ir preparando la visita. Una amiga, antes de viajar hasta Croacia desde Alemania en tren, me preguntó qué libro podría leer sobre la zona. Y, tras buscar en Internet, le recomendé Un puente sobre el Drina. Un tiempo después se lo pedí para leerlo: Andric fue premio Nobel, y en todas las páginas que visité lo ponían como imprescindible. No voy a mentir: es lento, y se me ha hecho largo. Pero leerlo ayuda a entender que los problemas de la región no vienen de ayer.

domingo, 18 de octubre de 2020

Relatos de lo inesperado, de Roald Dahl

En esta época en la que parece que el tiempo se ha detenido, uno debería sacar más ratos para leer, pero no siempre es así. Hay quien se concentra menos, quien no encuentra ganas, quien ya no usa tanto el transporte público, donde aprovechaba para leer. Si queréis recuperar el hábito poco a poco, os recomiendo acudir a colecciones de cuentos. Hace poco me pidieron que recomendara algunas, y me acordé de Roald Dahl y sus Relatos de lo inesperado: el creador de Matilde y de Charlie y la fábrica de chocolate escribió también obras para adultos y cuentos de humor negro, que han sido fuente de inspiración para el cine y la televisión.