martes, 7 de junio de 2016

Voces de Chernóbil, de Svetlana Alexiévich

De Chernóbil parece que hemos oído mucho, a veces, quizás, demasiado. Este año se han cumplido 30 años del desastre, y hemos vuelto a ver fotos que ya en su día se nos quedaron clavadas: las casas abandonadas, las máscaras de gas tiradas en una clase infantil, los niños afectados por la radiación. Y nos han repetido las grandes cifras del desastre. La realidad, sin embargo, es que apenas sabemos nada de lo que de verdad supuso para quien lo vivió. Qué sintieron, dónde están ahora. Por eso este libro es necesario, casi imprescindible: porque nos pone lo que ocurrió frente a frente; porque le da voz a quienes sí estuvieron allí. Voces estremecedoramente auténticas.

jueves, 19 de mayo de 2016

Fausto, de Johann Wolfgang Goethe

Uno de los mayores retos al aprender una lengua es no sólo leer libros originales en el idioma, sino atreverse con los clásicos. En el caso del alemán el libro más conocido y emblema de la lengua (como nuestro Quijote) es Fausto, de Goethe. Leerlo en alemán era una locura que no llegué a cometer: lo leí en español y después leí en original los monólogos y poemas más famosos de la obra. Las cosas como son, suena mucho mejor así.

lunes, 2 de mayo de 2016

La última tentación de Cristo, de Nikos Kazantzakis

La última tentación de Cristo me lo recomendó un amigo tras conocer mi interés en los últimos tiempos por los libros que hablan de religión. La visión de Kazantzakis de la personalidad de Cristo me iba a sorprender, me dijo, y realmente consiguió conmoverme. Escribir este libro le valió a su autor la excomunión, aunque él sólo quiso humanizarlo para acercarlo a los hombres. Si os interesáis, como Kazantzakis, por los eternos dilemas de la Humanidad, éste puede ser un libro para vosotros. 

jueves, 14 de abril de 2016

1080 Recetas de cocina, de Simone Ortega, o cómo copiar los guisos a mamá*

Cualquiera que me conozca sabe que la cocina no termina de ser lo mío. Hago mis pinitos, pero a la hora de relajarme prefiero leer un libro que meterme entre fogones. Para comer sano, sin embargo, además de buenos ingredientes hay que pasar por la cocina de uno, y eso hace que de vez en cuando abra el 1080, que lleva años conmigo, para buscar recetas. Cuando la posibilidad del tupper o del bar de toda la vida es inexistente, no hay más remedio que ponerse el delantal. 

sábado, 2 de abril de 2016

Moby Dick, de Herman Melville

Sabía que Moby Dick era un libro lento, por lo que al comenzar su lectura decidí zambullirme en la narrativa de Melville para disfrutar no sólo del qué sino del cómo lo contaba. Si partís con la idea clara de que Moby Dick es la meta y que lo importante no es sólo llegar sino aprender en el camino, el viaje en el ballenero Pequod se os hará inolvidable.

martes, 22 de marzo de 2016

Instrumental, de James Rhodes

Tiene sólo 41 años pero da la sensación de que el pianista James Rhodes ha vivido mil vidas. Y estuvo a punto de no poder contarlas: su ex esposa le llevó a los tribunales para evitar la publicación de Instrumental, una autobiografía en la que no se calla nada, ni los terribles abusos sexuales que sufrió de niño ni la batalla casi diaria consigo mismo para librarse de la depresión. El contraste entre lo que pasó y lo que es hoy convierten el libro en algo casi mágico: la prueba de que por hondo que caigas es posible volver a sentirse feliz. Él habla del poder de la música y también del amor: por su hijo, por su mujer. También habla del poder de las palabras: por eso escribió una obra que nació con una polémica que no se entiende una vez lo terminas. Hay crudeza porque hay sinceridad.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Por qué leer la Biblia (aunque no seas creyente)

Siendo una niña decidí que algún día leería la Biblia, para conocer las aventuras de Moisés que contaba el libro del Éxodo después de haber atravesado el Mar Rojo. Con el tiempo fue la curiosidad por el libro en general lo que me llevó a leerla: saber qué cuenta para que sea libro de cabecera de tantas personas, entender por qué siendo tan larga siempre se leen los mismos fragmentos en las celebraciones religiosas o por qué es el libro favorito de Madonna... Tenía ganas de acudir a la fuente de todo aquello que aprendí de niña para saber si, sin clase de religión de por medio,la Biblia en sí puede decirnos algo.

Advierto, antes de que sigáis leyendo, de que el post es largo.