De Chernóbil parece que hemos oído mucho, a veces, quizás, demasiado. Este año se han cumplido 30 años del desastre, y hemos vuelto a ver fotos que ya en su día se nos quedaron clavadas: las casas abandonadas, las máscaras de gas tiradas en una clase infantil, los niños afectados por la radiación. Y nos han repetido las grandes cifras del desastre. La realidad, sin embargo, es que apenas sabemos nada de lo que de verdad supuso para quien lo vivió. Qué sintieron, dónde están ahora. Por eso este libro es necesario, casi imprescindible: porque nos pone lo que ocurrió frente a frente; porque le da voz a quienes sí estuvieron allí. Voces estremecedoramente auténticas.
Un blog de ratas de biblioteca para ratas de biblioteca, con críticas literarias que nunca te desvelarán el final de los libros.
martes, 7 de junio de 2016
jueves, 19 de mayo de 2016
Fausto, de Johann Wolfgang Goethe
Uno de los mayores retos
al aprender una lengua es no sólo leer libros originales en el
idioma, sino atreverse con los clásicos. En el caso del alemán el
libro más conocido y emblema de la lengua (como nuestro Quijote) es
Fausto, de Goethe. Leerlo en alemán era una locura que no llegué a
cometer: lo leí en español y después leí en original los
monólogos y poemas más famosos de la obra. Las cosas como son,
suena mucho mejor así.lunes, 2 de mayo de 2016
La última tentación de Cristo, de Nikos Kazantzakis
La última tentación
de Cristo me lo recomendó un amigo tras conocer mi interés en
los últimos tiempos por los libros que hablan de religión. La
visión de Kazantzakis de la personalidad de Cristo me iba a
sorprender, me dijo, y realmente consiguió conmoverme. Escribir este
libro le valió a su autor la excomunión, aunque él sólo quiso
humanizarlo para acercarlo a los hombres. Si os interesáis, como
Kazantzakis, por los eternos dilemas de la Humanidad, éste puede ser
un libro para vosotros.
jueves, 14 de abril de 2016
1080 Recetas de cocina, de Simone Ortega, o cómo copiar los guisos a mamá*
Cualquiera que me conozca sabe que la
cocina no termina de ser lo mío. Hago mis pinitos, pero a la hora de
relajarme prefiero leer un libro que meterme entre fogones. Para
comer sano, sin embargo, además de buenos ingredientes hay que pasar
por la cocina de uno, y eso hace que de vez en cuando abra el 1080,
que lleva años conmigo, para buscar recetas. Cuando la posibilidad
del tupper o del bar de toda la vida es inexistente, no hay más
remedio que ponerse el delantal. sábado, 2 de abril de 2016
Moby Dick, de Herman Melville
Sabía que Moby Dick era un libro
lento, por lo que al comenzar su lectura decidí zambullirme en la
narrativa de Melville para disfrutar no sólo del qué sino del cómo
lo contaba. Si partís con la idea clara de que Moby Dick es la meta
y que lo importante no es sólo llegar sino aprender en el camino, el
viaje en el ballenero Pequod se os hará inolvidable.martes, 22 de marzo de 2016
Instrumental, de James Rhodes
Tiene sólo 41 años pero da la sensación de que el pianista James Rhodes ha vivido mil vidas. Y estuvo a punto de no poder contarlas: su ex esposa le llevó a los tribunales para evitar la publicación de Instrumental, una autobiografía en la que no se calla nada, ni los terribles abusos sexuales que sufrió de niño ni la batalla casi diaria consigo mismo para librarse de la depresión. El contraste entre lo que pasó y lo que es hoy convierten el libro en algo casi mágico: la prueba de que por hondo que caigas es posible volver a sentirse feliz. Él habla del poder de la música y también del amor: por su hijo, por su mujer. También habla del poder de las palabras: por eso escribió una obra que nació con una polémica que no se entiende una vez lo terminas. Hay crudeza porque hay sinceridad.
miércoles, 2 de marzo de 2016
Por qué leer la Biblia (aunque no seas creyente)
Siendo una niña decidí
que algún día leería la Biblia, para conocer las aventuras de
Moisés que contaba el libro del Éxodo después de haber atravesado
el Mar Rojo. Con el tiempo fue la curiosidad por el libro en general
lo que me llevó a leerla: saber qué cuenta para que sea libro de
cabecera de tantas personas, entender por qué siendo tan larga
siempre se leen los mismos fragmentos en las celebraciones religiosas
o por qué es el libro favorito de Madonna... Tenía ganas de acudir a la fuente de todo aquello que aprendí de niña para saber si, sin clase de religión de por medio,la Biblia en sí puede decirnos algo.
Advierto, antes de que
sigáis leyendo, de que el post es largo.
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