La península de las casas vacías ha sido de los libros más vendidos en España en los últimos años. "La novela total sobre la Guerra Civil" o "Realismo mágico en la Guerra Civil" son algunas de las frases de la crítica que la describen. No estaba segura de leerlo, pero me llegó a casa por sorpresa y decidí hacerlo. Las críticas eran tan tan buenas, que era inevitable sentir una decepción.
Uclés publicó La península de las casas vacías en 2024. Es el resultado de muchos años de escritura, donde Uclés envió una y otra vez su manuscrito a multitud de editoriales. Habla de la Guerra Civil y de cómo afecta una familia de Jándula, un pueblo que adivinamos de Andalucía. Sus miembros sufren sus consecuencias y viajan por la Península viviendo en primera persona escenas de la guerra que a veces son reales y otras no.
Se nota que el libro se ha escrito a lo largo de los años, y se nota que es la obra de la vida del autor. Asombra por la acumulación de experimentación que, me atrevería a aventurar, viene de las ideas del autor y su intención de incorporarlas todas al libro. También se adivinan sus lecturas, en las citas al principio del libro (quizá excesivas) y en sus referencias u homenajes a Saramago y Unamuno al incorporar ideas o técnicas suyas en sus páginas. Los nombra por lo que no es plagio: es homenaje y se nota que lo hace desde la admiración.
Al principio cuesta entrar en el ritmo y he leído que son muchos los que abandonan en las primeras páginas. Pero una vez Uclés consigue que entremos en su mundo, la lectura de La península de las casas vacías se hace más fácil y nos creemos todo lo que nos cuenta.
Mi crítica viene de ese intento de totalidad: hay escenas en muchas regiones de España porque Uclés intenta incluir todas las experiencias posibles de la guerra, que varían de un lugar a otro según quién estuviera en el poder. Pero es imposible contarlo todo y a veces cae en la acumulación donde algunas imágenes o anécdotas están muy cogidas por los pelos. Además, a pesar de ser un libro muy largo, creo que a sus personajes les falta profundidad. Hay escenas que yo no he conseguido comprender, donde no he podido sentir empatía. Y es que construir personajes requiere espacio y tiempo y, si lo hubiera hecho en detalle, el libro sería quizá el doble de largo.
La península de las casas vacías me hubiera gustado más si no me lo hubieran puesto por las nubes. Aprecio muchos de sus recursos estilísticos: las jugadas de ajedrez, su entrada como personaje en la obra, el salto a la ficción desde el realismo más puro sin una línea que nos avise... tiene páginas muy buenas. Pero no es tan maravillosa como dicen.
Quizá si comenzáis su lectura con expectativas más bajas os guste y os consiga sorprender.
Ratita de laboratorio

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