miércoles, 7 de agosto de 2019

La conjura contra América, de Philip Roth


Escuché hablar de La conjura contra América hace ya mucho tiempo, pero tardé en leer a Philip Roth y en reencontrarme con él tras El mal de Portnoy. Roth en esta obra hace un ejercicio de imaginación: ¿qué hubiera pasado si Roosvelt no hubiera ganado las elecciones en EEUU en 1940 y sí lo hubiera hecho otro candidato partidario del aislacionismo durante la IIGM y cercano a las ideas políticas de Hitler? La construcción del ambiente, su crítica a la sociedad estadounidense y el relato personal desde la óptica del pequeno Philip de Newark está muy bien para decirnos que esa opción nunca fue tan lejana. Pero tras El mal de Portnoy me ha costado leer a un Roth sin ironía ni humor.

 
Roth publicó La conjura contra América en 2004. Ambientada en Newark y protagonizada por la familia Roth, desde el principio parece que Roth nos habla de cómo habría sido la vida de su propia familia si las elecciones en 1940 no las hubiera ganado Roosevelt. Para que pensemos que el libro no es simple ficción.

Philip Roth (el país)
Lindbergh, el primer aviador en atravesar el Atlántico en solitario, es el candidato republicano de Roth para enfrentarse a Roosevelt en las elecciones por su tercer mandato. Un héroe para la nación, Lindbergh defiende que EEUU no debe intervenir en la IIGM, y promete la paz a sus votantes. El aislacionismo que garantiza al país le hace ganar las elecciones, a pesar de su cercanía a Hitler, y a pesar de sus discursos desafortunados sobre los judíos. Pero, ¿es tan malo Lindbergh con ellos? Roth, además de hablarnos de El Bund, del Ku Klux Klan y de programas como América Primero que defendían estas ideas, nos presenta a un rabino que defiende y colabora con Lindbergh en su búsqueda de la integración de los judíos y la desaparición de lo que ellos llaman guetos.

La familia Roth, como todas las judías que les rodean, se ven obligados a tomar decisiones, y aquí surgen también capítulos muy interesantes. ¿Cuándo es el momento adecuado para emigrar? ¿Son exagerados los miedos? ¿Es bueno esperar hasta la evidencia? ¿Es entonces demasiado tarde? El padre de Philip no quiere irse: él es americano, y no entiende por qué se tiene que ir de su país. Con su toma de decisiones nos vamos enfrentando a distintas encrucijadas que reflejan una situación dura: ¿hasta qué punto quiere prosperar? ¿Dónde está el precio?

En el personaje de Alvin vemos el idealismo confundido en el alma de un chico que no encuentra su lugar. También en Sandy, que resulta fascinado por los nuevos programas para jóvenes y su asimilación de la cultura Americana. Aquí enfrenta Roth dos formas de ver la vida de dos generaciones distintas (en este caso un enfrentamiento exagerado a causa de Lindbergh). ¿Viven las generaciones anteriores demasiado apegadas a costumbres que ya no son suyas? ¿Qué significa ser judío en América en el siglo XX, para los hijos (o nietos) de emigrantes?

He de confesar que esperaba un libro más ágil, y más politico. Y que recordaba a Roth mucho más irónico. Pero La conjura contra América habla de una familia, de las disyuntivas a las que se hubiera podido enfrentar, de sus miserias, con un sobrino huérfano al que ayudar y un hijo embriagado con el discurso de un héroe en el poder. Este reflejo de lo que pasaría en una familia normal, en una sociedad real donde existe el rechazo a los judíos y donde hay grupos con ideas extremistas (aunque sean minoritarios) da valor al libro porque nos hace pensar que ese futurible no fue tan fantástico, y que quizá estuvo más cerca de lo que creemos. Si decidís leerlo, hacedlo sabiendo que la parte política es menor: lo importante es la familia Roth, y cómo una familia judía normal de aquella época se hubiera enfrentado al miedo y la inseguridad de la que siempre se creyeron a salvo en Estados Unidos. Yo volveré a Roth, pero lo haré buscando un libro más divertido.

Ratita de biblioteca

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