Leí sobre El pasajero en un artículo, sobre cómo el manuscrito apareció en un Archivo Nacional alemán y un editor se lanzó a trabajarlo y publicarlo. De cómo Peter Graf, tras hablar con su sobrina, dio voz a una obra publicada en otros idiomas pero nunca en alemán. De cómo Boschwitz, tanto tiempo después de su muerte, vio por fin su obra El pasajero publicada en su país. Y no me pude resistir: yo leí Der Reisender, y me ha sobrecogido.Un blog de ratas de biblioteca para ratas de biblioteca, con críticas literarias que nunca te desvelarán el final de los libros.
martes, 27 de agosto de 2019
El pasajero, de Ulrich A. Boschwitz
Leí sobre El pasajero en un artículo, sobre cómo el manuscrito apareció en un Archivo Nacional alemán y un editor se lanzó a trabajarlo y publicarlo. De cómo Peter Graf, tras hablar con su sobrina, dio voz a una obra publicada en otros idiomas pero nunca en alemán. De cómo Boschwitz, tanto tiempo después de su muerte, vio por fin su obra El pasajero publicada en su país. Y no me pude resistir: yo leí Der Reisender, y me ha sobrecogido.martes, 20 de agosto de 2019
El Cantar de los Cantares, de Guido Ceronetti (Traducción)
Tenía ganas de leer literatura italiana, porque no conozco mucho. Hace poco oí hablar de Ceronetti, y me lancé a leer una de sus mejores contribuciones
literarias: la traducción de El Cantar de los Cantares. Sin saber qué
era lo que me iba a encontrar y dejándome llevar por un impulso. Y me alegro de haberlo leído.miércoles, 7 de agosto de 2019
La conjura contra América, de Philip Roth
Escuché
hablar de La conjura contra América hace ya mucho tiempo, pero tardé en
leer a Philip Roth y en reencontrarme con él tras El mal de Portnoy.
Roth en esta
obra hace un ejercicio de imaginación: ¿qué hubiera pasado si Roosvelt
no hubiera ganado las elecciones en EEUU en 1940 y sí lo hubiera hecho otro candidato
partidario del aislacionismo durante la IIGM y cercano a las ideas
políticas de Hitler? La construcción del ambiente,
su crítica a la sociedad estadounidense y el relato personal desde la
óptica del pequeno Philip de Newark está muy bien para decirnos que esa
opción nunca fue tan lejana. Pero tras El mal de Portnoy me ha costado
leer a un Roth sin ironía ni humor.
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